Qué mágica herramienta nos ha sido concedida y con que poca frecuencia la aplicamos…

El perdón es uno de los actos más liberadores que existe, con él descargamos una pesada carga que nos genera sufrimiento, angustia, rabia y un sinfín de sentimientos y emociones que no hacen más que dañarnos a nosotros mismos. Mientras nos hacemos daño la otra persona, a la que pensamos le debemos ese malestar, probablemente esté en profundo desconocimiento.

Aquel que no puede perdonar a otro, destruye el puente sobre el cual debe pasar él mismo. George Herbert

Cuando llevamos a cabo el perdón, queda espacio para pensar y sentir cosas diferentes, cosas positivas, enriquecedoras, aunque bien podríamos perdonar algo y engancharnos con otra cosa que igualmente nos reste, pero no es lo usual. Una vez que experimentamos la ligereza con la que andamos cuando de corazón hemos perdonado, es menos probable que caigamos otra vez en las trampas del rencor.

Existen varios caminos que nos llevan al perdón y aquí te comentaremos sobre algunos:

Soltar

Camino del perdón a través del amor:

Éste es el camino más sencillo, el que llevamos a cabo sin mucho tormento previo, es el que se basa en el amor incondicional, es el perdón que se otorga antes de necesitarse, es el que da una madre a un hijo por ejemplo.

Camino del perdón a través de la empatía:

Consiste en perdonar utilizando el recurso de ponerse en la situación del otro, cómo hubiésemos actuado nosotros en una situación similar… Si hay una diferencia sustancial al realizar el intercambio de roles en relación a cómo hubiésemos actuado nosotros, pues lo mejor será tomar otro camino para llegar a perdonar.

Camino del perdón a través de la comparación:

Este camino se basa en realizar una escala de valores y decir básicamente pudo haber sido peor. Por ejemplo: “Me insultó, pero me pudo haber pegado”, buscamos peores escenarios que el vivido y logramos aligerar la ponderación que le hemos dado a la ofensa, llegando finalmente a perdonar.

Camino del perdón a través del cansancio:

Este puede ser el camino más largo, porque se llega al perdón cuando ya no podemos más, cuando nos hemos hecho bastante daño y nos hemos cansado de sufrir, o te perdono o me consumo.

Camino del perdón a través de la espiritualidad:

Este camino es muy positivo, porque requiere un reconocimiento importante de la necesidad de perdonar, en él recurrimos a la fe para que se manifieste en nosotros el don de perdonar, se pueden hacer terapias del perdón, ejercicios de sanación, entre otros.

Camino del perdón a través de la compasión:

Consiste en perdonar teniendo como base evitar o limitar el sufrimiento en el otro. Algo como: “lamento verte sufrir y decido perdonarte”

Si no perdonas por amor, perdona al menos por egoísmo, por tu propio bienestar. Dalai Lama

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Cualquiera de estos caminos es válido cuando queremos darle tranquilidad a nuestra vida, bien sea perdonando a otro o perdonándonos a nosotros mismos, de esta forma estaremos más cerca del amor, la felicidad y la unión. Sea como sea, no lleves más esa carga. ¡Perdona!

Por: Sara Espejo

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