Es cuando salimos que podemos notar qué tan hondo habíamos caído

Es cuando salimos que podemos notar qué tan hondo habíamos caído

Muchas veces estamos en medio de una situación que nos desgasta y nos lleva tanto a menos, que aun cuando nos sentimos cada vez peor, no somos capaces de apreciar lo hondo en lo que estamos sumergidos.

Así como tal cual como la ranita en el agua… cuento utilizado para ejemplificar lo que nos ocurre cuando los cambios son paulatinos, que pueden llegar a matarnos sin darnos cuenta, le copio el cuento por si alguno no lo conoce:

La rana y el agua caliente

Si echamos una rana en una olla con agua hirviendo (a veces dicen agua muy caliente), ésta salta inmediatamente hacia fuera y consigue escapar. En cambio si ponemos una olla con agua fría (a veces dicen temperatura ambiente) y echamos una rana, ésta se queda tranquila. Y si a continuación empezamos a calentar el agua poco a poco, la rana no reacciona, sino que se va acomodando a la temperatura hasta que pierde el sentido y, finalmente, muere.

Nos pasa muchas veces que evadimos la realidad, sabemos que estamos mal, pero no queremos profundizar pensando o descifrando qué tan mal. A veces dejamos pasar cosas o nos habituamos a conflictos, prácticamente de modo permanente. Dejamos pasar oportunidades y muchas otras cosas que colocan en tela de juicio nuestra inteligencia y nuestra capacidad para cuidarnos, solo por no saber afrontar una situación.

Viendo lo descendido

Cuando nos armamos de valor y nos quitamos de encima todos esos miedos y esas limitaciones, cuando vemos que nada puede ser peor que lo que estamos viviendo y decidimos salir de esa fosa, es cuando podemos mirar hacia abajo y percatarnos qué tan lejos nos encontrábamos de la superficie, siendo ésta sinónimo de bienestar y de respeto por nosotros mismos.

Nada justifica que permanezcamos en un sitio que nos hace daño, que nos resta, más que aportarnos. No podemos responsabilizar a nadie, más que a nosotros mismos, por permanecer allí. Sin embargo, por lo general hay alguien interesado en que no salgamos de allí… No es que nos tengan en cautiverio, sino que de alguna hay alguien quizás igual de torturado, que piensa estar sacando provecho de cómo nos encontremos nosotros.

Independientemente de si hemos bajado voluntariamente, nos han distraído, nos han engañado o hasta hecho tropezar para hacernos descender más rápido, está en nosotros en permitirnos el bienestar que nos  corresponde a cada uno de nosotros y comenzar a subir.

La vida es muy corta como para encadenarnos a situaciones que nos desgastan por costumbre, por idealizar, por quedarnos esperando cambios que no llegarán.

Aprovechemos cualquier recurso que nos ayude a salir. De cualquier manera, todos en nuestro interior tenemos una fuerza superior inquebrantable, que si la dejamos actuar, nos sacará del fondo de la tierra si es preciso y nos mantendrá a salvo. Solo debemos permitirle intervenir y confiar en esa fuerza, que intenta siempre guiarnos hacia donde debemos estar.

Una vez arriba, agradece la experiencia y asegúrate de al menos esa misma fosa, no volver a descenderla.

Por: Sara Espejo – Perlas para el Alma


Sara Espejo

Buscando diariamente las maneras de inspirar tu vida.

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