No tengo la menor duda de que la pobreza, más que ser el resultado de una cantidad de circunstancias externas, son el producto de las creencias que se pueden albergar en nuestras mentes, específicamente aquellas que van en contra de la todo lo que representa abundancia en nuestras vidas.

La prosperidad comienza por un estado mental y una convicción de que me lo merezco y de que está disponible para mí. Más allá de cómo voy al alcanzar un objetivo, está la creencia de que así va a ser.

Creencias y pensamientos que afectan nuestra prosperidad

Christian Schloe mujer con pajaro negro

A lo largo de nuestras vidas vamos adoptando diferentes tipos de creencias, algunas nos favorecerán más que otras y las que nosotros mayormente validemos, son las que de alguna manera van a influenciar nuestros pensamientos, y con ello, nuestra realidad.

Si crecimos en una familia en donde predominaban las limitaciones, donde todo era escaso, donde todo costaba mucho trabajo y dinero conseguirlo, tenemos que hacer una tarea para desmontar todas esas creencias que nos alejan de la prosperidad. Debemos dejar de pensar desde la escasez, debemos responsabilizarnos por nuestra abundancia y dejar atrás pensamientos tales como:

  • Nunca tendré suficiente dinero.
  • No puedo comprarme tal cosa.
  • A los demás les va mejor que a mí.
  • Si hubiese tenido otros padres…
  • Tengo que ahorrar todo, pues no sé qué se puede presentar mañana.
  • Mi época productiva ya pasó.
  • En este país no se puede hacer dinero.
  • Esto o aquello no es para mí…

Desmontando creencias

Christian Schloe mujer con luna

Cada vez que te sientas limitado, corto o pobre y detectes alguno de los pensamientos, da un salto atrás y desmonta cualquier creencia que lo sustente. Date ejemplos que te hablen de lo contrario. Si te sientes mayor para comenzar un proyecto, piensa en el fundador de KFC, que puso a andar su idea a los 65 años de edad. Busca las maneras de ayudarte a ti mismo, limpiando todo aquello que te desconecte de la abundancia y te haga pensar que no mereces suficiente, que no eres capaz, que no tienes tiempo, que no cuentas con suficientes recursos.

Una vez que vayas desechando toda esa información inútil y te vayas sintiendo merecedor, comenzará todo a fluir de manera natural. Las ideas, los contactos, las oportunidades, todo fluirá ante ti, como siempre, pero ahora con la capacidad de hacer buen uso de todo.

La mejor manera de alejar la pobreza de nuestras vidas, es alejándola de nuestras mentes. Comienza a sentirte como te gustaría estar en algún momento y permite que el camino se arme sin poner obstáculos.

Imágenes cortesía de: Christian Schloe

Por: Sara Espejo – Rincón del Tibet – Perlas para el Alma