La envidia es uno de los sentimientos más tóxicos que se pueden albergar en nuestro ser. Existen muchos factores que generan envidia: la condición social, las metas alcanzadas, la belleza física, la resiliencia, pero las parejas felices son las que están más propensas a inspirar esta clase de demonios que carcomen a quienes la sienten.

Parece mentira pero algo que debería estar al alcance de todos, porque en principio contamos con capacidades similares en cuanto al amor se refiere, sin depender de muchos otros factores para conseguirlo. Un gran porcentaje no lo logra, lo cual genera de forma consciente o inconsciente sufrimiento al ver a una pareja que considera realizada.

En cuanto nace la virtud, nace contra ella la envidia,

y antes perderá el cuerpo su sombra que la virtud su envidia. ― Leonardo da Vinci

 

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Se anhela lo que no se tiene, se desea el fracaso, se compara, se desvalora e inclusive se intenta sabotear la relación que es foco de envidia cuando el sentimiento se despierta en una persona que no se siente en las condiciones necesarias para tener en su vida aquello que ve con los ojos del deseo malsano.

El perfil del envidioso

La persona envidiosa por lo general es temerosa, frustrada,  insegura y paradójicamente arrogante, desmerita lo que ve y no pierde oportunidad para sentirse más merecedora de algo que quien lo tiene y dentro de su afán de centrarse en la vida de los demás pierde oportunidades valiosas para invertir en lo que desea en su vida. Muchas veces no se da cuenta de que el único motivo por el cual no tienen lo que quieren es justamente por prestarle más atención a la vida de los demás que a sencillamente abrirse paso al amor o a esa relación anhelada.

La envidia como todo sentimiento son energías que irradiamos y con la cual vibramos, la pareja puesta en el foco puede inclusive verse afectado por alguien que la envidie puesto que éste estará canalizando todos sus pensamientos en pro de que las cosas tengan un desenlace no precisamente feliz. Claramente no es tan sencillo lograr las cosas a través del pensamiento, más cuando no se tienen las herramientas para canalizarlos, que por lo general es el común de las personas envidiosas, pero lo cierto es que es preferible no tener cerca ese tipo de personas proyectando esa necesidad.

Factores que empeoran la situación

Las redes sociales muchas veces perjudican a quienes padecen de envidia, ellos son bombardeados por la información que cada quien prefiere dar a conocer, donde lo que se proyecta en la mayoría de los casos es la estabilidad, la unión y la felicidad cuando de parejas hablamos, por lo que se recomienda hacer un uso prudente de las mismas para no hacer crecer esos sentimientos limitantes que hacen que la persona vibre en las escalas de energías más bajas.

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Si la envidia es natural en los hombres, mejor que ocultes tu prosperidad

y así evitarás provocar la envidia. ― Tales de Mileto

Las cosas no llegan de la nada, existe un proceso para todo cuando se suelta la envidia, cuando se iluminan los caminos para autorealizarse, cuando se invierte en lo que se tiene para hacerlo lo que queremos es cuando una persona puede empezar a sentirse satisfecha y desde la admiración observar la felicidad en los demás.

En cuanto el hombre abandona la envidia

empieza a preparase para entrar en el camino de la dicha. ― Wallace Stevens

Por: Sara Espejo