Cuando hablamos de meditar, muchas dudas surgen al respecto. La meditación, sin duda ha tomado mayor auge en los últimos tiempos en lo que sería la cultura occidental, esto no significa que solo sea una moda, como algunos afirman.

¿Qué tal  si revisamos un poco los mitos que envuelven la meditación, y sin mayor excusa nos proponemos incluir una rutina que nos permita obtener los beneficios de su práctica?

Mito 1. La meditación es solo cosa de monjes o bien practicantes budistas: La meditación nos pertenece a todos, aunque ni siquiera sepamos su nombre, es algo que va con nuestra naturaleza y sencillamente vamos dejando de lado. El tomar consciencia de que es un recurso propio más, que no tiene que ver con una religión, con una creencia, nos permite acceder a ella con mayor facilidad.

Mito 2. La meditación requiere demasiado tiempo para practicarla: Si 5 o 10 minutos al día son demasiado tiempo, quizás debamos reconsiderar la organización de nuestras actividades diarias. No necesitamos mucho más de ese tiempo, lo que sí es recomendable es que seamos constantes y tratemos de practicar todos los días.

Mito 3. Es necesario tener colocar la mente en blanco: Meditar no requiere dejar de pensar, requiere observación y presencia. Observar los pensamientos, sentirnos capaces de mirarlos con la capacidad de dejarlos pasar sin engancharnos y cada vez con mayor frecuencia volver a nuestro centro es suficiente.

perfil-de-una-cabeza-con-una-mariposa-en-la-mente

Mito 4. Debemos estar en una posición particular para meditar: Muchos piensan que como ellos no pueden colocarse en una posición de loto, por ejemplo, no pueden llegar a meditar. Puedes meditar en la posición en la que te sientas más cómodo, que estés relajado, lo que no se recomienda, es quedarse dormido durante el tiempo que destinemos a meditar, no por algún efecto contraproducente, sino que nos perderemos los beneficios de la práctica.

Mito 5. La única manera de meditar es sentarme a controlar mi mente: Comencemos porque no se trata de controlar la mente, ni los pensamientos, sino de observar, de ir poco a poco perdiendo la identificación con ellos, de restarles atención de manera deliberada y estar presentes. Podemos meditar en movimiento, ¿cómo? Pues prestándole atención plena a lo que estamos haciendo, evitando que nuestros pensamientos nos hagan viajar en el tiempo o a algún otro sitio diferente de donde estamos.

Mito 6. Meditar es muy complicado: La práctica de la meditación debemos adoptarla como hábito, no es difícil, pero como cualquier hábito requiere de voluntad y de decisión para llevarla a cabo. Estar decididos es el primer paso y ser consecuentes el segundo. Cuando comenzamos a sentir los beneficios de su práctica, más allá de la relajación propia de los primeros días, no la queremos soltar nunca más.

girl_asleep_flowers_lavender_bright_alone_happy_thinking_meditating_grass_muymuyfeliz

Esperamos hayas aclarado tus dudas acerca de la meditación y hayas decidido finalmente ponerla en práctica.

Por: Sara Espejo – Rincón del Tibet